En 1799, el astrónomo francés Jérôme Lalande, quien amaba tanto a los gatos que decidió ponerles una constelación, creó Felis, "el gato" celestial, en el espacio vacío entre Hidra y la Brújula. Durante casi un siglo, Felis vivió tranquila en los mapas del cielo, hasta que cayó en desuso y sus estrellas se repartieron entre sus vecinas.
Pero el nombre no se perdió del todo. El 1 de junio de 2018, la Unión Astronómica Internacional rescató "Felis" como el nombre oficial de la estrella más brillante de esa región. Un pequeño homenaje, 219 años después, a un astrónomo y su gato imaginario.
Como esa estrella, Felis Compass no busca deslumbrar. Busca ser un punto fijo y confiable al que puedas volver, para saber dónde estás parado con tu dinero. Sin juicio, sin culpa, solo claridad.